Agrafim - Fibromialgia

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La fibromialgia

¿Qué es la fibromialgia?
La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de dolor en múltiples zonas del cuerpo, cuyo origen es desconocido y cuyas causas son motivo de debate entre médicos e investigadores de todo el mundo.

Su característica más importante es el dolor, un dolor real, perceptible y de intensidad variable, en distintas zonas del cuerpo, que cambian de forma aparentemente aleatoria. Es decir, “ahora duele un poco un brazo, ayer me dolían muchísimo las dos piernas y dentro de una semana igual no puedo mover bien el cuello o las manos”

Además de esto, las personas que padecen fibromialgia suelen sufrir de agotamiento continuo (los enfermos se cansan con facilidad y tienen que detener toda actividad para descansar), dificultad para dormir y sueño muy ligero, ansiedad, tristeza o depresión, etc.

De forma más precisa, podríamos definir la fibromialgia como un “síndrome que afecta a los neurotransmisores de los músculos ocasionando un dolor crónico, con múltiples puntos sensibles”.

La fibromialgia es la causa más común de dolor muscular y esquelético generalizado.

Síntomas de la fibromialgia.
La mayoría de las personas enfermas de fibromialgia sufren varios de los siguientes síntomas:

* Dolor generalizado.
* Fatiga.
* Trastornos del sueño.
* Cansancio prolongado.
* Disminución de la tolerancia al ejercicio.
* Hormigueo en las manos o piernas.
* Rigidez en cabeza, cuello, en la cara o detrás de los ojos.
* Disfunción de articulación temporomandibular.
* Dificultad en el movimiento, especialmente al levantarse por la mañana.
* Síntomas de sequedad ocular o bucal.
* Colon irritable.
* Urgencia miccional.
* Tristeza.
* Inseguridad.
* Cambios de humor y alteración del estado de ánimo.
* Depresión.
* Dificultad para concentrarse en tareas sencillas.
* Otros problemas del sistema nervioso.

De todos ellos, el síntoma más evidente es el dolor prolongado en todo el cuerpo, especialmente en los llamados “puntos sensibles” (ver imagen). Estos puntos se presentan de manera simétrica en el cuerpo del paciente, que producen dolor incluso en ausencia de presión directa.

El dolor fibromiálgico, generalmente en tejidos blandos, se describe como profundo, torturante y punzante, que varia de leve a severo, de localizado a generalizado. Los enfermos de fibromialgia tienden a perder el sueño e incluso aparecen cefaleas debido a los dolores y a la rigidez permanente del cuerpo. El dolor puede aumentar con el frio, la actividad, la humedad, la ansiedad o el estrés.

Cómo se reconoce.
La fibromialgia es una enfermedad difícil de diagnosticar. Las pruebas médicas más comunes, es decir, los análisis de sangre, las radiografías y resonancias no indicaban valores ni alteraciones demasiado fuera de lo común, salvo quizá ligeras desviaciones respecto a los valores normales. No existen malformaciones, degeneración de tejidos, inflamación de tendones, nada de este tipo.

Actualmente no existe un método de diagnóstico específico. Un médico que se encuentra delante de un paciente con posible fibromialgia necesita hacer dos cosas:

En primer lugar someterá al paciente a las pruebas comunes para detectar otras enfermedades con síntomas similares: artritis, artrosis, osteoporosis, etc. Si todas estas pruebas resultan negativas, quiere decir que el paciente no sufre de estas enfermedades.

En segundo lugar, el facultativo entrevistará al paciente acerca de sus hábitos de vida, si han cambiado en los últimos tiempos y de qué forma. Se observará si existen otras dolencias relacionadas (hiperemia cutánea, lividez en las extremidades, hiperlaxitud articular y otras). Esta información servirá al médico para valorar si se trata de fibromialgia o de otra enfermedad parecida.

Por último, realizará una prueba de los llamados puntos sensibles. Éstos son una serie de puntos repartidos por todo el cuerpo que son especialmente sensibles en los pacientes de fibromialgia. Se considera necesario que al menos 11 de los 18 puntos resulten dolorosos, que estén presentes en los cuatro cuadrantes del cuerpo y que el dolor exista desde al menos 3 meses.

Al finalizar todas estas pruebas, que pueden durar varias semanas o incluso meses, el médico valorará si el paciente sufre efectivamente fibromialgia.